A veces...
A veces mi mundo sucumbe ante cataclismos contínuos, terremotos, tsunamis, tornados, tormentas, y plagas, sin ninguna profecía de por medio, hasta que llega el apocalipsis; todo se acaba, el mundo se ve negro durante unos instantes, el silencio es sepulcral, y me encuentro sola, en medio de la nada... y eso es bueno.
A veces uno deja de mentir por diversión, y comienza a hacerlo porque parece necesario.
A veces decidimos decir la verdad, no por el impulso de ser honestos, sino porque sabemos que escucharla en determinadas situaciones, duele.
A veces clavamos los dedos cual estacas en el corazón ajeno, por el simple placer de sentir la sangre correr bajo las uñas.
A veces en aquel intento forzado de no hacer daño decidimos retirarnos en un autoexilio y, al hacer ésto dañamos más.
A veces desperté junto a la persona que no amaba, pero que por un momento, por una noche fué mi amante, y me aferré a su cuerpo desnudo en la oscuridad, para olvidar un rato aquella necesidad de querer.
A veces uno simula ser bueno en esas visitas domingueras a la casa de la familia, y te reservas el hecho de tener años sin ir a misa, de no creer en ninguna religión, de estar de acuerdo con la pena de muerte, y considerar que el aborto en muchos casos debería ser una opción.
A veces dos personas se conocen tanto, que se enamoran, y se desnudan, dejando al aire mucho más que la piel, y perdiendo a ratos la conciencia y la noción.
A veces te tropiezas con cascadas de personas con las cuales podrías compartir una sonrisa, pero hay que tener mucha suerte para encontrar a la persona con quien puedes sentirte como uno solo, al llorar.
A veces, sólo necesito diez minutos de tu tiempo para volver a respirar.
A veces, sólo necesito diez minutos de tu tiempo para volver a respirar.

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